PROPIEDADES
DE PROTEÍNAS
·
Desnaturalización.
Consiste en la pérdida de la estructura terciaria, por romperse los puentes que forman dicha estructura. Todas las proteínas desnaturalizadas tienen la misma conformación, muy abierta y con una interacción máxima con el disolvente, por lo que una proteína soluble en agua cuando se desnaturaliza se hace insoluble en agua y precipita.
La desnaturalización se puede producir por cambios de temperatura, ( huevo cocido o frito ), variaciones del pH. En algunos casos, si las condiciones se restablecen, una proteína desnaturalizada puede volver a su anterior plegamiento o conformación, proceso que se denomina renaturalización.
Consiste en la pérdida de la estructura terciaria, por romperse los puentes que forman dicha estructura. Todas las proteínas desnaturalizadas tienen la misma conformación, muy abierta y con una interacción máxima con el disolvente, por lo que una proteína soluble en agua cuando se desnaturaliza se hace insoluble en agua y precipita.
La desnaturalización se puede producir por cambios de temperatura, ( huevo cocido o frito ), variaciones del pH. En algunos casos, si las condiciones se restablecen, una proteína desnaturalizada puede volver a su anterior plegamiento o conformación, proceso que se denomina renaturalización.
VALOR BIOLÓGICO DE LAS PROTEÍNAS
El conjunto de los
aminoácidos esenciales sólo está presente en las proteínas de origen animal. En
la mayoría de los vegetales siempre hay alguno que no está presente en
cantidades suficientes. Se define el valor o calidad biológica de una
determinada proteína por su capacidad de aportar todos los aminoácidos
necesarios para los seres humanos. La calidad biológica de una proteína será
mayor cuanto más similar sea su composición a la de las proteínas de nuestro
cuerpo. De hecho, la leche materna es el patrón con el que se compara el valor
biológico de las demás proteínas de la dieta.
Por otro lado, no
todas las proteínas que ingerimos se digieren y asimilan. La utilización neta
de una determinada proteína, o aporte proteico neto, es la relación entre el
nitrógeno que contiene y el que el organismo retiene. Hay proteínas de origen
vegetal, como la de la soja, que a pesar de tener menor valor biológico que
otras proteínas de origen animal, su aporte proteico neto es mayor por
asimilarse mucho mejor en nuestro sistema digestivo.
La cantidad de
proteínas que se requieren cada día es un tema controvertido, puesto que
depende de muchos factores. Depende de la edad, ya que en el período de
crecimiento las necesidades son el doble o incluso el triple que para un
adulto, y del estado de salud de nuestro intestino y nuestros riñones, que
pueden hacer variar el grado de asimilación o las pérdidas de nitrógeno por las
heces y la orina. También depende del valor biológico de las proteínas que se
consuman, aunque en general, todas las recomendaciones siempre se refieren a
proteínas de alto valor biológico. Si no lo son, las necesidades serán aún
mayores.
El máximo de
proteínas que podemos ingerir sin afectar a nuestra salud, es un tema aún más
delicado. Las proteínas consumidas en exceso, que el organismo no necesita para
el crecimiento o para el recambio proteico, se queman en las células para
producir energía. A pesar de que tienen un rendimiento energético igual al de
los glúcidos,
(unas 4 Kilocalorías por gramo) su combustión es más compleja y dejan residuos
metabólicos, como el amoniaco, que son tóxicos para el organismo. El cuerpo
humano dispone de eficientes sistemas de eliminación, pero todo exceso de
proteínas supone cierto grado de intoxicación que provoca la destrucción de
tejidos y, en última instancia, la enfermedad o el envejecimiento prematuro.
Debemos evitar comer más proteínas de las estrictamente necesarias para cubrir
nuestras necesidades.
Por otro lado,
investigaciones muy bien documentadas, llevadas a cabo en los últimos años por
el doctor alemán Lothar Wendt, han demostrado que los aminoácidos se acumulan
en las membranas basales de los capilares sanguíneos para ser utilizados
rápidamente en caso de necesidad. Esto supone que cuando hay un exceso de
proteínas en la dieta, los aminoácidos resultantes siguen acumulándose, llegando
a dificultar el paso de nutrientes de la sangre a las células
(microangiopatía). Estas investigaciones parecen abrir un amplio campo de
posibilidades en el tratamiento a través de la alimentación de gran parte de
las enfermedades cardiovasculares,
que tan frecuentes se han vuelto en occidente desde que se generalizó el
consumo indiscriminado de carne.
¿Proteínas de origen vegetal o animal?
Puesto que sólo
asimilamos aminoácidos y no proteínas completas, el organismo no puede
distinguir si estos aminoácidos provienen de proteínas de origen animal o
vegetal. Comparando ambos tipos de proteínas podemos señalar:
Las proteínas de
origen animal son moléculas mucho más grandes y complejas, por lo que contienen
mayor cantidad y diversidad de aminoácidos. En general, su valor biológico es
mayor que las de origen vegetal. Como contrapartida son más difíciles de
digerir, puesto que hay mayor número de enlaces entre aminoácidos por romper.
Combinando adecuadamente las proteínas vegetales (legumbres con cereales o
lácteos con cereales) se puede obtener un conjunto de aminoácidos equilibrado.
Por ejemplo, las proteínas del arroz contienen todos los aminoácidos
esenciales, pero son escasas en lisina. Si las combinamos con lentejas o
garbanzos, abundantes en lisina, la calidad biológica y aporte proteico
resultante es mayor que el de la mayoría de los productos de origen animal.
Al tomar proteínas
animales a partir de carnes, aves o pescados ingerimos también todos los
desechos del metabolismo celular presentes en esos tejidos (amoniaco, ácido
úrico, etc.), que el animal no pudo eliminar antes de ser sacrificado. Estos
compuestos actúan como tóxicos en nuestro organismo. El metabolismo de
los vegetales es distinto y no están presentes estos derivados nitrogenados.
Los tóxicos de la carne se pueden evitar consumiendo las proteínas de origen
animal a partir de huevos, leche y sus derivados. En cualquier caso, siempre
serán preferibles los huevos y los lácteos a las carnes, pescados y aves. En
este sentido, también preferiremos los pescados a las aves, y las aves a las
carnes rojas o de cerdo.
La
proteína animal suele ir acompañada de grasas
de origen animal, en su mayor parte saturadas. Se ha demostrado que un elevado
aporte de ácidos grasos saturados aumenta el riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares.
En general, se
recomienda que una tercera parte de las proteínas que comamos sean de origen
animal, pero es perfectamente posible estar bien nutrido sólo con proteínas
vegetales. Eso sí, teniendo la precaución de combinar estos alimentos en
función de sus aminoácidos limitantes. El problema de las dietas vegetarianas
en occidente suele estar más bien en el déficit de algunas vitaminas,
como la B12, o de minerales,
como el hierro.
Las proteínas
desempeñan distintas funciones en los seres vivos, como se observa en la tabla
siguiente:
|
Tipos
|
Ejemplos
|
Localización o
función
|
|
Enzimas
|
Ácido-graso-sintetosa
|
Cataliza la
síntesis de ácidos grasos.
|
|
Reserva
|
Ovoalbúmina
|
Clara de huevo.
|
|
Transportadoras
|
Hemoglobina
|
Transporta el
oxígeno en la sangre.
|
|
Protectoras en
la sangre
|
Anticuerpos
|
Bloquean a
sustancias extrañas.
|
|
Hormonas
|
Insulina
|
Regula el
metabolismo de la glucosa.
|
|
Estructurales
|
Colágeno
|
Tendones,
cartílagos, pelos.
|
|
Contráctiles
|
Miosina
|
Constituyente de
las fibras musculares
|
El mayor grupo lo
constituyen las enzimas, que son los biocatalizadores de todos los procesos
químicos que tienen lugar en los seres vivos. Las enzimas, en su gran mayoría,
son específicas para cada reacción, de ahí su gran número. Como son
catalizadores, actúan disminuyendo la energía de activación, combinándose con
los reaccionantes para producir un estado intermedio con menor energía de
activación que el estado de transición de la reacción no catalizada. Una vez
formados los productos de la reacción, la enzima se recupera.
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